jueves, 7 de enero de 2010

Juan Montalvo
LAS CATILINARIAS

(Fragmento)
“El chagra llega a ser coronel, Dios misericordioso. Al que le dice coronel, es capaz de darle un ojo de la cara aun cuando sea tuerto… Un gran señor libertino es terrible cosa, dice un moralista; un chagra gran señor, con cacofonía y todo, es la cosa más graciosa que puede nadie imaginar… La loza blanca no ha penetrado aún en el palacio del chagra: allí se ven platos de mariposas azules y escudillas moradas como para frailes… En resumidas cuentas, venga el chagra-galán, el chagra-diplomático, antes que el chagra-militar; porque este aun cuando se halle él mismo en amena conversación con amigos y señoritas, de repente se acuerda de que es soldado, y ¡juego mochachos!...”“… Volvamos a nuestra amable política. Viejos del lazareto de Urbina y jefes flamantes, chagras-soldados, hicieron elecciones a ¡juego mochachos! ¿Qué mucho que la Convención de Ignacio de la Cuchilla haya sido una junta de dioses, no de los romanos…? Ignacio de Veintimilla va a decir que hubo libertad de sufragio, puesto que yo mismo fui electo para la Convención; pero trabuca sus recuerdos: electo fui, verdad, a juego mochachos. Cuando pálido de cólera, trémulo de miedo, despechado y balbuciente oyó mi nombre, ¿no dijo: “Yo había dado orden de que el más insignificante de los ecuatorianos fuese electo por la más insignificante de las provincias”? Debe ser la provincia más pundorosa y valiente, cuando a fuero de atrevida pudo elegir al que desde entonces tenía proscrito en su ánimo ese excremento de García Moreno. Eligiole haciendo caso omiso de gobernadores, comandantes de armas, comisarios y sicarios, haciéndoles temblar la barba, como dicen, y metiéndose en petrina. O fue más bien que no hubo allí apóstoles de la libertad que anduviesen predicando su doctrina con las culatas de los fusiles”.“No puedo menos que hacer una salvedad, cuando doy en las galeras con esa canalla delincuente que se llamó Convención de Ambato. Hubo en ella tres o cuatro hombres que pudieran haber pertenecido a una junta grave y majestuosa, y un anciano con cuya presencia brillaría un colegio de senadores virtuosos. Don Pedro Carbo extremó su santidad hasta el punto de sufrir esa danza macábrica, y han de tomar parte en ella; y esto es lo que admiro en él sobre toda ponderación. ¿Hubiera yo visto esa cara de caballo que se asomaba por ahí a intimidar y a amenazar a los legisladores, sin echarle el agraz en el ojo? ¿Hubiera llevado en paciencia ver ese fauno asqueroso, durmiendo y roncando en el sitial del presidente, un palmo de boca abierta, adonde acudían las moscas de los alrededores? ¿Hubiera sufrido el alzamiento de esa manga de urdemales contra la honra nacional y la vergüenza pública? Bien apurada la cosa, podemos decir que hubo en la comunidad de fetiches nueve hombres de conciencia… y fueron los que le negaron su voto para presidente de la República a Ignacio Fraudador de los Ardides. Un clérigo pasó tan adelante en el desparpajo, que, encastillado en su mitra, le dio cara a cara: Ignacio, te he negado mi voto, porque te juzgo inepto para el mando; y porque has de hacer lo necesario para el mando; y porque has de hacer lo necesario para que te suban a la guillotina…”

ORATIO IN L. CATILINAM PRIMA
Cicerón
(Fragmento)

¿Hasta cuándo has de abusar de nuestra paciencia, Catilina? ¿Cuándo nos veremos libres de tus sediciosos intentos? ¿A qué extremos se arrojará su desenfrenada audacia? ¿No te arredran ni la nocturna guardia del Palatino, ni la vigilancia en la ciudad, ni la alarma del pueblo, ni el acuerdo de todos los hombres honrados, ni este protegidísimo lugar donde el Senado se reúne, ni las miradas y semblantes de todos los senadores? ¿No comprendes que tus designios están descubiertos? ¿No ves tu conjuración fracasada por conocerla ya todos? ¿Imaginas que alguno de nosotros ignora lo que has hecho anoche y antes de anoche; dónde estuviste; a quiénes convocaste y qué resolviste? ¡Oh qué tiempos! ¡Qué costumbres! ¡El Senado sabe esto, lo ve el cónsul, y, sin embargo, Catilina vive! ¿Qué digo vive? Hasta viene al Senado y toma parte en sus acuerdos, mientras con la mirada anota los que de nosotros designa a la muerte. ¡Y nosotros, varones fuertes, creemos satisfacer a la república previniendo las consecuencias de su furor y de su espada! Ha tiempo, Catilina, que por orden del cónsul debiste ser llevado al suplicio para sufrir la misma suerte que contra todos nosotros, también desde hace tiempo, maquinas.

Análisis de la Obra de Montalvo: Las Catilinarias

Contexto histórico
Cuando en 1876 Ignacio Veintimilla depuso a Borrero y se hizo con el control del país, este general no era ni mucho menos un desconocido para la sociedad de Ecuador. Veintimilla había sido ministro en 1867 y dos años después había intentado derrocar al presidente García Moreno. A pesar de que esta conspiración fracasó y de que Veintimilla sufrió el exilio en Europa, el general no cejó en su empeño hasta lograr su objetivo en el citado 1876.

Al principio Veintimilla impuso una férrea dictadura, que en 1878 intentó legitimar disfrazándola de gobierno constitucional. Pero poco le duró al general su vena democrática y en 1882, justo cuando se discutía sobre quién iba a ser susucesor, dio un segundo golpe de Estado y continuó en el poder, aunque sólo por un año más.
En 1883 Ignacio de Veintimilla consiguió lo que no había logrado nadie en la breve historia del Ecuador: la unión de liberales, conservadores y progresistas. Un heterogéneo ejército de exiliados, provenientes del Perú y apoyados por el pueblo, consiguió recuperar la ciudad de Quito y expulsar de allí al dictador.Pero Veintimilla no había dicho su última palabra. Tras salir de la capital se estableció en Guayaquil, de donde sólo puedo ser desalojado meses más tarde. Veintimilla se fue a Perú, en un exilio que duraría hasta su muerte, pero no sin antes saquear el Banco del Ecuador. Con este último acto de latrocinio le daba la razón a Montalvo, quien le pondría su nombre a un ladrón en su obra póstuma Capítulos que se le olvidaron a Cervantes (1895). El periodo de la Historia de Ecuador que afecta directamente a Las Catilinarias termina con la convocatoria de unas elecciones en las que se van a imponer los progresistas. Todos estos hechos históricos aparecen constantemente en Las Catilinarias, aunque lo suelen hacer de soslayo, como telón de fondo.
Los ensayos de Montalvo son una minuciosa descripción de la sociedad ecuatoriana de la época y de algunos de sus políticos más destacados.Más que escritor fue un pensador político, que se sirvió de sus ensayos y de sus artículos en prensa para participar en la política ecuatoriana.Su pensamiento es de tendencias liberales y se opuso al clero y a los conservadores, aunque el verdadero objetivo de su pluma fue la figura del dictador, encarnada primero por García Moreno y después por Ignacio Veintimilla. Volcaba su gran cultura en sus escritos, que llenaba de referencias a otras obras literarias.

Las Catilinarias
Las Catilinarias forman un conjunto de doce ensayos publicados por Juan Montalvo de manera independiente. Todos ellos fueron editados en Panamá entre 1880 y el comienzo del año 1882. A pesar de no formar un libro unitario, la obra tiene un carácter homogéneo ya que comparte el mismo objetivo en todos los ensayos. Esta finalidad concreta es mostrar las iniquidades cometidas por el dictador Veintimilla, personaje despreciado por Montalvo y vilipendiado a lo largo de toda la obra. Todos y cada uno de los doce ensayos siguen este patrón, aunque lo hagan de manera distinta.
La gran cultura de Montalvo le sirve para elaborar una afilada crítica, enriquecida con múltiples notas históricas y literarias que contraponen la figura de Veintimilla con la de otros muchos personajes.
El otro gran tema que subyace en la obra, es el de Ecuador. En Las Catilinarias encontramos los principales personajes del país, las costumbres, el papel del clero, etc.; todo lo que pasaba en esta época queda reflejado por la pluma de Montalvo.

La tercera característica que otorga unidad al libro es su estilo. Un estilo sumamente cuidado que nos descubre a un político con vocación de escritor o a un escritor de temas políticos. No duda Montalvo en introducir escenas dramatizadas,comentarios a libros, citas clásicas y muchos otros elementos que crean una obra concierto aire de miscelánea.
Antes de acometer el análisis de los temas principales de la obra debemos hacer mención a la relación que la une con su casi homónima: Catilinarias de Cicerón. Montalvo toma el mismo nombre que el escritor latino le puso a una de sus obras, lo único que las diferencia es que el ecuatoriano le añade el artículo, por una serie de motivos muy claros. Esta obra recoge los discursos de Cicerón contra su enemigo Catilina, al que quería echar de Roma. Podemos decir que Veintimilla es el Catilina de Montalvo, su gran enemigo.
El espíritu de la obra es muy similar, el desprecio de un contrincante político, aunque también son muchas las diferencias. Las Catilinarias de Cicerón son sólo cuatro y tienen un carácter oral que no encontramos en la obra del escritor ambateño. Cicerón exhorta continuamente a los receptores y destinatarios de sus discursos:Catilina en la primera, el pueblo romano en las dos siguientes y el Senado en la última. Se puede decir que Montalvo recuperó el espíritu de Cicerón, luchar contra las injusticias mediante la palabra, en un tiempo y en un lugar muy alejado de la Roma republicana. Iniciando ya el estudio de Las Catilinarias de Juan Montalvo, debemos comenzar haciendo referencia al título de los primeros cinco ensayos del volumen, y que toma un refrán español: “Tanto monta Isabel como Fernando”. A partir de la sexta Catilinaria cambia el título, pero no su sentido, que aparece de manera más concreta y directa: “Tanto monta cortar como desatar”.
Los doce ensayos que componen este libro tienen varios temas comunes. A pesar de que el ataque a Veintimilla llena la mayor parte de las páginas de Las Catilinarias, Montalvo enfoca la crítica desde distintas ópticas y haciendo referencia a distintos asuntos en cada ensayo.
La primera Catilinaria tiene como tema central la ley. Para Montalvo, hombre de convicciones democráticas, la ley debe ser siempre la que rija los destinos de un país, todo lo contrario de lo que pasaba en Ecuador en esa época. Por eso otorga mucha importancia a este concepto y lo coloca como punto de partida de sus reflexiones.
Otro tema que vertebra muchos de sus ensayos es la Historia. Son continuas las alusiones históricas que utiliza Montalvo para mostrar episodios que se pueden relacionar con los sucesos que estaban ocurriendo en el Ecuador. Si ya conocíamossu devoción por Cicerón desde el título, a lo largo de los ensayos aparecen frecuentesalusiones a la Roma Clásica, una de las épocas más estimadas por el escritor de Ambato. Como contrapunto a este repaso a la Historia, que realiza a lo largo de las páginas de Las Catilinarias, aparecen referencias a la situación política contemporánea de los distintos países de América Latina. Montalvo estaba al tanto de lo que ocurría en toda Hispanoamérica, y se sirve de esto para contraponer la realidad ecuatoriana a la de los países limítrofes. Destaca el cariño y la admiraciónque emplea cuando se refiere a Colombia, nación que había acogido al autor en la localidad de Ipiales.
Precisamente el elogio a un periodista colombiano protagoniza la coda que añade a lacuarta Catilinaria. Escribe esta laudatoria hacia Adriano Páez como contrapunto al resto de la obra. El tono general del ensayo es de un insulto,elaborado y razonado pero insulto al fin y al cabo, hacia la persona de Ignacio Veintimilla. El elogio a Páez, así como los que dedica a todos aquellos que le apoyan, actúa como un contraste que no hace sino ahondar por oposición la críticahacia el dictador.

Entre las incontables referencias literarias que se pueden rastrear en Las Catilinarias hay una que destaca sobre todas las demás. Montalvo se declara un enamorado de la obra de Cervantes, recordemos su obra Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, y son constantes las alusiones al Quijote. Comparte con este libro una característica cuya importancia creemos que debe ser ponderada: el comentario que el autorhace de la recepción de su propia obra. Al igual que Cervantes introduce referencias a la recepción de su libro en la segunda parte del Quijote, Montalvo, al ir publicando de manera escalonada los distintos ensayos que componen el libro,puede comentar la recepción de sus ensayos. Es algo que pocos autores pueden hacer y que es muy útil para el ensayista, ya que puede respondera las críticas, agradecer las alabanzas, y explicar los errores que se le achacan.
Juan Montalvo tenía una formación clásica, y conocía perfectamente la tradición literaria europea.
Prueba de ello es la actualización que lleva a cabo de un tópico clásico de la culturaoccidental: el menosprecio de corte y alabanza de aldea. El autor traslada este tema a la realidad hispanoamericana y alaba la integridad de las tribus amazónicas frente a las corruptelas de las sociedades aparentemente civilizadas. En relacióna este aspecto, Juan Carlos Grijalva ha puesto de manifiesto la base social de las Catilinarias, que tiene entre sus objetivos el ataque del racismode las clases dominantes hacia los indígenas. Como ya hemos señalado al comentar la loa a Adriano Páez, Montalvo añade a veces unas codas a sus ensayos para reflexionar sobre diversos asuntos. Las razones de estos añadidos puedenser varias: la diferencia de tono o de tema, estar redactados con posterioridad al resto del ensayo, etc. En la Sexta Catilinaria, por ejemplo, son dos los exordios: una reflexión moral y una prueba de los robos de Veintimilla.
En la Octava Catilinaria el tema que trata es el de la Cultura. Lo considera Montalvo un método para luchar contra las injusticias y los delitos que asolan Ecuador. Hace un repaso de la Cultura, la Educación y de la situación política de distintos países de Europa y de América; todo ello lo configura como un gran conocedor de la realidad que se vivía en Occidente en el siglo XIX. Montalvo va más allá de los tópicos e indagaen las carencias que cada país tiene en Educación. No sólo encontramos referencias a obras literarias, a la Historia, a la situación política de Ecuador y del resto de países, también observamos que Montalvo conoce bien la mitología de raíz europea. Esto le sirve para hacer un paralelismo entre temas mitológicos y los vividos porél, como en este caso: “Caco huía de Hércules, yo soy menos temible que este héroe; Ignacio Veintimilla no huye de mi, antes me sale al paso”1.
Podemos observar en el desarrollo de Las Catilinarias una evolución en cuanto a los temas que tratan cada uno de los ensayos. Poco a poco se va mitigando la crítica a Veintimilla que es tan virulenta en las primeras Catilinarias. En las últimas se centra más en reflexiones generales y en críticas a costumbres y a personajes, aunquesiempre lanza algún ataque al dictador. Como ya hemos ido comentando en párrafosanteriores, la crítica al General Veintimilla es la protagonista principal de toda la obra. Son continuos y devastadores los ataques a la persona de este dictador ecuatoriano. Montalvo hace del insulto un arte; en la Segunda Catilinaria se puede leer esta frase que hace referencia a la poca integridad del Ignacio Veintimilla: “Su corazón no late; se revuelca en un montón de cieno”.
Son muy variadas las formas que emplea el autor para realizar la crítica que debe mostrar a todo el pueblo ecuatoriano los defectos del general.Descalifica a Veintimilla ejemplificando en él los siete pecados capitales: va recordando episodios concretos en los que se ponen de manifiesto la soberbia, la ira o la gula del general.
También se vale de los Diez Mandamientos bíblicos para asegurar que el tirano no cumple ninguno de ellos.
Una de las características propias de Las Catilinarias es que Montalvo suele aportar al texto frecuentes reflexiones propias. En estas pequeñas teorías morales se va vislumbrando la filoso fía vital del autor, que a menudo nos la muestraen oposición a un Veintimilla ridiculizado hasta el extremo. En una de estas meditaciones, Montalvo reflexiona sobre los defectos y los vicios, y no duda en ejemplificar los peores en la figura del tirano, al que critica por su concupiscencia,su embriaguez y su pasión por el juego. No escatima detalles al ejemplificar cada uno de estos vicios con episodios de la vida de Veintimilla.

La eficacia de la crítica de Montalvo hacia el contrincante político reside, principalmente, en que él sufre en primera persona las iniquidades de Veintimilla. El autor aparece a menudo como un personaje más de los hechos que narra, ya que ha sido testigo y protagonista de los mismos. Montalvo no pretende hacer una semblanzaimparcial, quiere hacer una crítica basándose en los desmanes que ha cometido y que él conoce de primera mano porque los ha sufrido.
También conoce muy bien la corte que acompaña a Veintimilla y sabe describirla con precisión y sin ahorrar vituperios.
La crítica hacia el general va dirigida tanto a su labor como gobernante como a sus defectos personales. A veces logra unir estas dos críticas con gran eficacia. Por ejemplo tras mofarse del analfabetismo de Veintimilla, Montalvo afirmaque su incultura ha provocado el menosprecio y el descuido de la Educación. Imbrica la mala situación del país con las tachas de su mandatario.En lo que respecta a la crítica personal de Veintimilla se ríe por ejemplo de su forma de hablar.
Lo hace poniendo casos concretos de su incultura: dice “tíes” en vez de vosotros, o mezcla el quechua y el español. También se mofa de sucomportamiento en sociedad, por hechos como la utilización del tuteo cuando se dirige a personajes ilustres.
Veintimilla no es el único personaje al que Montalvo critica. También lanza dardos envenenados hacia la figura de García Moreno, el que fuera también presidente de Ecuador, y hacia la de Urbina, aliado del dictador. También reprende a Antonio Borrero, el anterior dirigente del país, pero de una forma más liviana ya que reconocesus virtudes.
Junto con la crítica constante a Veintimilla, se va configurando un fresco de la sociedad ecuatoriana de la época. Muestra Montalvo cierto desencanto hacia sus compatriotas, de los que llega a decir que “razón sin bayoneta es sinrazón para ellos”.
Queda clara la poca confianza que tenía en el espíritu democrático del pueblode Ecuador, que aparece en un segundo plano durante la obra, mientras que es la clase dirigente la que protagoniza los ensayos. Un ejemplo de ello lo encontramos en la Sexta Catilinaria, en la que se narran distintos acontecimientos de losprincipales personajes de la vida pública de Ecuador.
Montalvo era un gran conocedor de la heterogénea realidad de su país. Aparecen retratadas las dos caras del Ecuador: los serranos (los habitantes de Quito) y los costeros (los de Guayaquil).
Estos últimos salen peor parados en la comparación, por defender a Veintimilla. También queda patente la influencia que alcanza el tirano en distintos sectores de la sociedad: en la Universidad lo hace encarcelando al rector y en el poder judicial influyendo en algunos casos.
Otro estamento ecuatoriano que sale muy mal parado de Las Catilinarias es el clero. Critica el autor a algunos por estar con Veintimilla y a los demás por no levantarse de manera decidida contra él. Esta crítica general se convierte en sátira en algunos episodios concretos que narra, como por ejemplo aquél protagonizado por un monje glotón.
Comentábamos antes lo destacado de la prosa de este libro. Lo primero que debemos reseñar al ocuparnos del estilo de Las Catilinarias, es que Montalvo es muy cuidadoso con él.
Utiliza el escritor ambateño una prosa refinada, propia de los mejores narradores hispanoamericanos del siglo XIX. Emplea también una gran variedad de recursos literarios como ahora veremos. La importancia del estilo para Montalvo es suma, porque se quiere erigir como una figura que represente la cultura y la democracia en Ecuador, frente a la ignorancia que caracteriza a Veintimilla.
Encontramos en varias ocasiones a lo largo de los distintos ensayos, la descripción de un personaje histórico como epítome de una virtud o de un defecto. Emplea esta figura siempre en relación con Veintimilla; ya sea por oposición, cuando ejemplifica virtudes, o por similitud con el dictador, cuando representa defectos.
Una de las notas características del estilo de los doce ensayos es la inclusión de episodios narrativos. Hallamos en Las Catilinarias varias parábolas y fábulas; entre las primeras destaca el cuento de la bella Ecua (de la Tercera Catilinaria) que es una parábola de la situación política de Ecuador. También encontramos comentarios deobras literarias, como el de una comedia de Moratín o el del ensayo titulado La femme del historiador francés Jules Michelet. Otras veces incluye citas literarias; así encontramos por ejemplo una del Libro del buen amor del Arcipreste de Hita.Montalvo no sólo era un gran entendido en Literatura, también tenía cierta formación lingüística.Lo demuestra al final de la Tercera Catilinaria en la que añade una nota filológica sobre la etimología de la palabra “prescindencia”. En el penúltimo ensayo de este libro añade una nueva reflexión de este tipo, al corregir los errores tipográficosque ha detectado en las distintas Catilinarias.
Siguiendo con la descripción de su estilo observamos un recurso muy empleado: la repetición de la misma estructura sintáctica. También son frecuentes los juegos de palabras, entre los que destacan los dedicados al nombre del dictador.
Le pone motes como el de Ignacio de la Pandilla (por sus compañeros), Ignacio de Pilla- Pilla (por ladrón), Ignacio de Villadiego (por cobarde) o Ignacio de la Cuchilla (por asesino).También destaca el estilo de Montalvo en las descripciones. Son minuciosos los retratos que realiza de los banquetes o de la abigarrada corte que rodeaba a Veintimilla. El ambiente del palacio del tirano anticipa las descripciones que autorescomo Vargas Llosa o García Márquez harán un siglo después en sus novelas sobre dictadores.Esta prosa que mezcla reflexiones propias con diálogos, escenas, citas literarias y datos eruditos, da a Las Catilinarias cierto aire de miscelánea y ayudan a convertirla en una obra única y que a su vez representa muy bien el espíritu de su tiempo. Juan Montalvo por su parte, aparece como el dueño de una de las plumas más aceradas del ensayo hispanoamericano decimonónico.

sábado, 19 de diciembre de 2009

JOSEPH CONRAD Y SU VERSATILIDAD NARRATIVA CONVERTIDA PELÍCULAS




JOSEPH CONRAD Y SU VERSATILIDAD NARRATIVA CONVERTIDA PELÍCULAS

¿Qué tienen en común películas como Apocalipsis Now, de Francis Ford Coppola; Sabotaje, de Alfred Hichtcok, y Los Duelistas, de Ridley Scott? Aparentemente nada. Las temáticas y el estilo de los directores difieren de manera abismal, pero un observador aguzado puede encontrar como hilo unificador que las tres películas se basan en obras escritas por el autor inglés Joseph Conrad, tituladas el corazón de las tinieblas.
De este autor recientemente se cumplieron 85 años de su muerte.

A este escritor la crítica especializada lo considera uno de los monstruos sagrados de la literatura inglesa, pero paradójicamente Conrad no era inglés de nacimiento, sino polaco. Uno de los elementos que están siempre presentes en su obra literaria es esa sensación de falta de sentido de pertenencia. Es un escritor marcado por el desarraigo, y ese desarraigo se convierte en una especie de marca en todos los personajes que aborda en su literatura.

BIOGRAFíA:

Conrad nació en Berdichev, Ucrania, el 3 de Diciembre de 1857. Descendiente de una familia de nobles terratenientes arruinados, el padre de Conrad era conocido por sus actividades políticas antirrusas, lo que le costó a la familia la persecución y el exilio a una región inhóspita, con un clima extremadamente duro. Ese entorno hizo que los padres de Conrad murieran.

Su tío se convirtió en su tutor. Le pagó los estudios y lo ayudó económicamente. Abandonó su tierra natal y viajó a Marsella, aquí decidió embarcarse en viajes a las Indias Occidentales, donde tiene una vida llena de aventuras. Se dedicó al contrabando de armas. Luego se radicó por un tiempo en España y se introdujo en actividades de apoyo a las guerrillas carlistas que combatían al gobierno español. Después de su experiencia guerrillera se trasladó a Inglaterra, en 1880, en este territorio fijó definitivamente su residencia.

Se alistó en la marina mercante británica y viajó por Australia, Borneo, Malasia, islas del Pacífico Sur. En 1890 realizó una travesía por el río Congo, experiencia vital que sentó las bases para la elaboración de su novela más conocida, El corazón de las Tinieblas. En este viaje estuvo a punto de perder la vida a causa de las fiebres. En 1894 abandonó la marina con el grado de capitán, y se dedicó a la escritura. En 1896 se casó con Jessie George.

Conrad muere el 3 de agosto de 1924.

LA OBRA CONRADIANA

Conrad fue un escritor versátil. Publicó novelas, cuentos, ensayos y una obra de teatro. Su narrativa tiene características propias que la hacen inclasificable. Su prosa es bastante densa, por lo cual puede desconcertar al lector primerizo que no está familiarizado con un estilo de fuerte carga psicológica y subjetivismo.

Los personajes conradianos están humanizados al máximo, dotados de virtudes y defectos, nada de seres planos. Personas normales que en la mayoría de los casos tienen que enfrentar situaciones desesperadas que ponen a prueba sus capacidades para reaccionar. Estas pueden oscilar entre la valentía, cobardía, maldad o locura, pero su característica más interesante es su deseo de buscar en la interioridad del alma esos mecanismos que los impulsan a actuar así.

Conrad se convierte en una especie de buceador o inquisidor de la mente humana, que trata de hallar la respuesta que nos lleve a explicar o entender el comportamiento del ser humano sacando lo mejor o lo peor de ello. En su novela Lord Jim (1899) hace una reflexión bastante acertada sobre la cobardía y el deseo de redención, deseo encarnado en el marino Jim, al que el escritor dota de una personalidad llena de contradicciones y que es acusado de abandonar su barco durante un naufragio, convirtiéndose en un verdadero paria, que sólo logrará encontrar la paz interna cuando entregue su vida por un buen ideal.

Su novela El corazón de las tinieblas (1902) es una demostración de la subjetividad de la narrativa de Conrad, obra llenas de matices psicológicas y simbolismo, en la que utiliza su experiencia africana para describirnos el viaje por el río Congo de su álter ego, Charlie Marlon, que es contratado por una empresa llamada eufemísticamente La Compañía, encargada de la comercialización de marfil para buscar a uno de sus empleados llamados Kurtz y que parece haber enloquecido formando en el interior de la selva una especie de feudo personal. El internamiento de Marlow por la selva es un viaje iniciático a las profundidades del infierno y a la descripción más grotesca de la brutalidad del ser humano, además de convertirse en la pérdida de la inocencia de Marlow, que al inicio de la novela es un hombre lleno de ilusiones de hacer carrera y de conocer el mundo; y el choque con la personalidad de Kurtz, que encarna la locura y el delirio de grandeza. En la obra, la selva es una alegoría de la transformación del hombre en un ser primitivo dominado por sus impulsos más bajos. Con esta novela, su autor lanza una fuerte denuncia contra el genocidio que ocurría en ese momento en el Congo belga.

Su último libro, El pirata (1923), es un hermoso relato sobre el desarraigo y el deseo de echar raíces y descansar definitivamente, características reunidas en el bucanero Jean Peyrol, que decide abandonar su agitada vida aventurera y llena de violencia para encontrar la paz y quizás el amor en un lugar apartado de la campiña francesa, pero esa paz no podrá ser disfrutada porque la guerra y la muerte lo alcanzarán de manera fatalista.
Novela de contenido crepuscular, narrada con fluidez y con un hermoso final que representa la culminación épica de una vida marcada por la tragedia del convulso siglo de las guerras napoleónicas y los excesos de la Revolución.

En el cuento, Conrad nos ha legado obras maestras como Falk, narración sobre cómo un marinero náufrago tiene que caer en el canibalismo para poder sobrevivir y el sentido de culpa que lo lleva a sufrir un tormento terrible que solo el matrimonio puede conducirlo a la redención. O también Amy Foster, pequeño estudio sobre la crueldad humana frente a la incomunicación, producto del desconocimiento del idioma. Muchos críticos quieren ver la figura del propio autor y los problemas que tuvo que pasar para poder adaptarse en su nuevo país; y Tifón, una de sus mejores narraciones cortas en la que un capitán mediocre y su pequeña embarcación tendrán que enfrentarse a este fenómeno natural y cómo por medio de la fuerza de voluntad logran salir avante.
Artículo tomado del Diario El universo, 16/agosto/2009
Escrito por Freddy Avilés.

viernes, 18 de diciembre de 2009

LA NARRACIÓN


LA NARRACIÓN
La narración como su nombre lo dice es narrar, contar, relatar hechos que observamos, vivimos o imaginamos.
La narración la aplicamos en nuestra vida diaria cuando le contamos a otra persona lo que nos ha ocurrido o hemos presenciado, en un tiempo determinado con un lenguaje sencillo, natural.
Hay narraciones donde el autor además de informarnos de un acontecimiento trata de deleitarnos; las cuales son narraciones literarias entre las cuales tenemos: el cuento, la novela, la leyenda, la fábula.
En toda narración hay un narrador, el autor de la obra, quien relata la historia, presenta los personajes, hace comentarios. A veces se presenta como observador de los hechos, en otras ocasiones es el personaje principal o el protagonista de lo que relata.
Cuando el narrador se incluye en el relato, los verbos se expresan en primera persona.
Ej: Cuando yo tenía… Enseñé mi obra…
Cuando el narrador es observador de los hechos, los verbos van en tercera persona.
Ej: El Quijote respondió… El Quijote embistió en el primer molino que estaba delante.


ELEMENTOS DE LA NARRACIÓN
Los elementos de la narración son: el narrador, los personajes, el argumento, el escenario y el tiempo.
El narrador: se encuentra en toda obra literaria, es quien cuenta cómo, cuándo y donde transcurre una acción, dando detalles de su participación y de las circunstancias en las que se produce.
El narrador se puede clasificar en:


Narrador Omnisciente: conoce todo acerca de sus personajes, sus pensamientos,
sus sentimientos.
Narrador Protagonista:
es el que cuenta sus acciones,
interviene directamente en lo que hace, cuenta en primera persona (yo,
nosotros)
Narrador Testigo: es el narrador que cuenta el acontecimiento y
que actúa como testigo, utilizando la tercera persona.


Los personajes: pueden ser principales y secundarios según la importancia en el desarrollo del argumento, son los protagonistas de las acciones; tienen nombre, ideas, sentimientos, participan en los acontecimientos y se los conoce de tres maneras:
1. Porque se describen así mismos.
2. Porque los describe el narrador.
3. Porque lo conocemos por sus actuaciones.
El más destacado toma el nombre de protagonista.


El argumento: son los hechos o acontecimientos que se narran. A veces éstos se basan en la realidad; otras ocasiones son producto de la imaginación del autor quien los relata como si fuesen reales.
El escenario o lugar donde se realizan los acontecimientos puede ser un sitio reducido o muy amplio.
El tiempo: señala la época de la acción y su duración varía según el argumento que puede desarrollarse en un momento o varios años.

El tiempo es el período en el cual se producen los hechos, son los momentos que viven los personajes.
El tiempo marca un orden en la exposición de los hechos, estos pueden ser contados en tiempo presente, pasado o futuro. También puede utilizarse varios tiempos a la vez.
El tiempo está muy relacionado con el espacio que también pertenece a la estructura de la obra literaria pero difiere de este.
ESPACIO
El espacio es el lugar donde se desarrollan los acontecimientos, es el sitio donde transcurre la acción.
El espacio puede ser real es decir que los sitios existen así también puede ser fantástico cuando se trata de un lugar creado por la imaginación.
El tiempo y el espacio son elementos muy importantes y muchas veces están muy relacionados pero no son iguales.
MOMENTOS DE NARRACIÓN
Los momentos de la narración son: exposición, nudo y desenlace.

La exposición o introducción: ubica el hecho en
el tiempo y lugar.
El nudo: es el desarrollo de
los acontecimientos.

El desenlace: es
el fin o conclusión.